«El verano en Almócita no lo cambio por nada del mundo»

Provincia de Almería«El verano en Almócita no lo cambio por nada del mundo»

Alicia Nieto Compán, de 29 años, trabaja como dinamizadora del Punto Vuela (antiguo Centro Guadalinfo) de Almócita, donde ayuda a vecinos de todas las edades con trámites y tareas del día a día. La almociteña, que se siente feliz por trabajar en el pueblo que la vio crecer, describe su experiencia profesional y personal en esta localidad de la Alpujarra almeriense.

Un verano con olor a jazmín y gritos de niños jugando en las calles

«Un verano en Almócita lo describiría como volver a la infancia, rememorar los recuerdos de niña, con todos los días oliendo a jazmín, con el grito de los niños jugando en las calles, los pajarillos por la mañana temprano y con todo el mundo contento y feliz», explica Nieto. Para ella, su verano ideal sería una semana de viaje en julio o agosto, pero con el pueblo como epicentro. «El verano en el pueblo no lo cambio por nada del mundo, es cuando más vida tiene, cuando más actividades hay y todo parece más mágico», asegura.

Las actividades estivales en Almócita varían cada año, aunque algunas se repiten: excursiones al parque acuático Mario Park, días en el río, numerosos conciertos, la ruta ciclista entre Almócita y Padules, ‘La noche con alma’, cines de verano y excursiones. Antiguamente se celebraba también un concurso de pintura que atraía a artistas de toda la provincia. Además, la Asociación Musical de los Tres Caños de Almócita, que este año cumplió su 20 aniversario, interpreta canciones tradicionales del pueblo y sefardíes.

Trabajar en el Punto Vuela: «Cada día es distinto»

Sobre su labor en el Punto Vuela, Nieto destaca que «es todo un sueño porque es un trabajo tan bonito y en el que cada día es distinto». En verano es cuando más se trabaja, con el pueblo lleno de gente y niños. Sus funciones incluyen formación con mayores, juegos con los niños por la tarde, acompañamiento a adultos con trámites y resolución de dudas. «Es un crecimiento constante este trabajo, a pesar de lo invisible que pueda aparecer, pero es muy gratificante por la relación que hay con las personas y sobre todo trabajar en tu propio pueblo, que es trabajar con la gente que te ha visto nacer», señala.

Lo que más le ha sorprendido de este trabajo es «el gran impacto social que hace. Es realmente una ayuda a las personas que lo necesitan. Se hace una función y genera un impacto real y eso es algo que no es muy visible», explica la dinamizadora.

«Ya soy una auténtica mujer rural»

Entre sus añoranzas de la infancia, Nieto recuerda a «las mujeres que salían a tomar el fresco, las mujeres auténticas del pueblo de toda la vida, que son las que ya no están y las que hacían más especial los veranos». También echa de menos las temperaturas más suaves de antaño: «Cada año que va pasando, hace más calor, más humedad y al final, el pueblo era un refugio de las temperaturas del verano que hacía en la capital».

Sus mejores planes de verano incluyen las verbenas de pueblo de la zona de la Alpujarra cada fin de semana, las noches de pádel y los juegos tradicionales como el bote botella. En cuanto a gastronomía, el salmorejo o gazpacho es «la tapa estrella del verano», aunque el lomo con queso también es «un clásico». Y para beber, cerveza.

Recientemente, Nieto ha comprado un huerto, «lo único que me faltaba para ya ser una mujer rural auténtica, para plantar verdura, criar gallinas». Ese es su proyecto a corto plazo. Si tuviera que mejorar algo de Almócita, sería la cobertura telefónica. Pero lo mejor del pueblo, según ella, es «su gente auténtica. La gente que mantiene la esencia de Almócita de hace muchos años, que mantiene el trabajo en el campo, que lo cuida porque es calidad para la zona y la alimentación que proporciona, que no se encuentra en cualquier sitio».


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